Hazard fue de Primero

Eden Hazard, uno de los mejores futbolistas de Europa, se encargó de poner de manifiesto el proceso de cambio por el que atraviesa el Atlético de Madrid. Los del Cholo perdieron en forma y fondo un partido que restó cierta credibilidad a su nuevo plan, superado de igual modo tanto en su repliegue como en su transición ataque-defensa. El belga, junto a Álvaro Morata, clavó la bandera en área contraria con cierta suficiencia, arqueando la ceja de un Metropolitano que no reconoció a los suyos en las noches grandes. Incluso obteniendo la ventaja del 1-0, el Atlético no tuvo el control táctico y emocional que se le presupone cuando abre el marcador.
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Con Thomas y Correa sobre el césped, Simeone confirmó que sus primeros meses de competición están supeditados a la titularidad y crecimiento de ambos jugadores, lo que está llevando a su equipo a jugar de una determinada forma, diferente, a resolver problemas desde la pelota y a definirse de un modo opuesto: salidas en corto, pases rasos, ataques más elaborados. Con esa intención, el Atlético salió a crear la ocasión con mucha gente por delante de la pelota. El Chelsea tendría garantizados los espacios en ataque a través de su contragolpe. En dicho escenario, los de Simeone no sólo no crearon situaciones de peligro sino que sufrieron con continuidad en su balance defensivo. La pareja Morata-Hazard condicionó el choque.

Con Juanfran y Felipe muy arriba, Thomas de mediocentro y Godín a campo abierto, Antonio Conte vio el cielo abierto a través de un Hazard mayúsculo, sin rival que pudiera igualar su conducción. El Atlético corría mucho en defensa y quedaba muy separado; el control no era suyo. Como añadido, cuando tenía la pelota no encontró alturas y sociedades productivas. Griezmann ya no se ofrece como antaño, Koke no fue habilitado y Correa, que lo intentó en el pico del área, encontró en la gran labor defensiva de Cesc, tercer centrocampista junto a Bakayoko y Kanté, un tapón para contactar con la pelota. El partido fue acercándose hacia los intereses blue, más si cabe cuando, en ataque organizado, once contra once, tampoco le costó demasiado profundizar e intimidar.
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Su rival, referencia en 2014 y 2016 en tales tareas, fue superado cuando armó su clásico 4-4-2. EL posicionamiento de las líneas, la tensión de sus piezas, y el momento de algunas de ellas han erosionado un plan que quedó lejos de demostrarse fiable, con problemas en el mediocentro y en los costados. Esa debilidad no se tradujo en situaciones claras de gol, pero el Chelsea, un equipo al que le cuesta ser creativo con balón pero es ágil desde su sistema, dominó el choque en esa segunda fase del juego. Simeone, entonces, modificó su dibujo en ataque y algo se notó.

El argentino colocó a su compatriota Correa como extremo, atacando en 4-3-3. Sin referencias físicas en ataque y sin la movilidad de Griezmann, y sin las combinaciones en superioridad que los rojiblancos sí tienen en las bandas, el Cholo puso a su hombre más capaz en estos momentos para recibir y generar. Abierto sobre la cal, Correa fijó a Alonso y permitió al Atlético respirar y subir su ataque